Diario de una guerra: Limpiando el terreno

Este fin de semana cambió el cariz de las cosas. Luego del malogrado operativo días atrás que costó la vida a ocho combatientes, efectivos israelíes entablaron duros combates con lo que se califica “fuerzas de elite” del Hizbulá. El resultado de la batalla fue 25 muertos y un número desconocido de heridos, mientras que nuestras filas sufrieron solamente varios heridos. Así es que el sábado las tropas abandonaron Bint Gebel, la “fortaleza” del terrorismo fundamentalista en el sur del Líbano, luego de haber liquidado los últimos focos de resistencia. Israel no desea permanecer en el Líbano, únicamente quiere poner fin a los ataques contra su retaguardia. En las últimas horas se informa que columnas israelíes han penetrado en otros sectores del sur del país vecino, a fin de seguir la tarea de limpiar el terreno en donde pululan tan gran número de terroristas.

El enemigo, como acostumbra hacer, sigue escudándose tras la población civil. Esto es lo que ocurrió en la aldea libanesa Kafr Qana, desde la cual se disparan misiles contra Israel. Ha sido en esa aldea libanesa en donde, como consecuencia de los ataques aéreos israelíes se habría desmoronado un edificio, falleciendo unas 35 personas. Las fuentes del Hizbulá señalan que entre ellos habría una veintena de niños. Desde luego la noticia ya aparece con grandes titulares en la prensa mundial, y en muchos casos los informes “se olvidan” de citar las razones que han provocado tan elevado saldo de víctimas. Lo que ocurre es que la gente del Hizbulá dispara sus proyectiles desde zonas habitadas, preferentemente en donde hayan quedado civiles, y luego corren a refugiarse en casas y edificios. Allí siguen habiendo civiles, aunque Israel les ha advertido que se encuentran en una zona de guerra, y se les aconsejó desplazarse hacia el norte. Se sabe de no pocos casos en que el Hizbulá ha impedido a esos desgraciados salir de sus aldeas, porque de ese modo perderían el escudo que tanto hace titubear los ataques de Israel. Pero todo tiene su límite, y se comprende que no se puede seguir tolerando que las ciudades y aldeas de Israel sean atacadas con impunidad por tal razón.

Esferas libanesas han aprovechado la tragedia para exigir un cese de fuego inmediato incondicional: de este modo se acrecienta la presión sobre Israel ya que, en teoría, ello sería un alivio para la población civil de ambos lados. Pero quedaría sin solucionarse el problema: el peligro latente de una organización que ni siquiera disimula sus intenciones: aniquilar al Estado de Israel.

Fuente: ElReloj.com