Apuntes sobre el canon del Antiguo Testamento (II)

Aunque estos post no precisamente tiene el orden de los eventos que fueron estableciendo los libros que actualmente forman en Antiguo Testamento, si iré publicando información importante de esos eventos o criterios que determinaron su formación.

En cuanto a los criterios utilizados para determinar los libros debían ser considerados como “Sagradas Escrituras”, los predominantes fueron los utilizados por el concilio de Yabneh, un concilio judío que se realizó en algún año durante el 90 al 100 d.C.

Este concilio confirmó o avaló lo que ya la comunidad judía consideraba como “Sagradas Escrituras”, o, como lo llamaba Jerónimo, “La verdad hebrea”.

Los criterios utilizados fueron:

1. Que fuera escrito en hebreo o arameo.

2. Que hiciera referencia a algún persojane importante de Israel.

3. Que fuera escrito entre el período de Moisés y Esdras.

Cabe mencionar que el único libro que no fue escrito que no cumplía con el punto tres fue Daniel, pero por importantes razones si fue incluido.

La lista que finalmente quedó fue de 22 libros, según se dice, de acuerdo a la cantidad de letras del alefato hebreo. Los 22 libros son los que se indican en el post anterior de este tema titulado “Apuntes sobre el canon del Antiguo Testamento”

Y eso es motivo de alegría y seguridad, porque los 22 libros de las “Sagradas Escrituras” o “verdad hebrea” contienen exactamente los 39 libros del Antiguo Testamento de nuestras Biblias, ni uno más ni uno menos.

En este mismo sentido, Cipriano de Valera consideraba que para que un libro fuera considerado canónico, debía cumplir con tres aspectos:

1. No contradecir en nada a los demás libros canónicos.

2. Ser escrito por un profeta divinamente inspirado.

3. Ser escrito originalmente en hebreo.

De estos tres criterios llama la atención el primero “No contradecir en nada a los demás libros canónicos”, porque como veremos en alguno de los siguientes post, los libros apócrifos si contradicen a lo escrito en los libros canónicos.

Adicionalmente otro de los aspectos tomados como criterio para evaluar la canonicidad de algún libro, era el efecto que éste producía en la vida de las personas que lo leían. Por demás está decir que la vida del ser humano es transformada, cuando éste tiene un contacto sincero y genunino con la Biblia, y nosotros somos testimonio de ello.

Continuará…

Atte.

Juan Antonio Vásquez C.
jvasquez@ladoctrina.org