Los hijos, Internét y las redes sociales

<a href="http://familia.ladoctrina.org/wp-content/uploads/2009/02/internetjoven.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-64" title="internetjoven" src="http://familia.ladoctrina.org/wp-content/uploads/2009/02/internetjoven.jpg" alt="" width="199" height="250" /></a>Hace algunos días en mi agregador leí un artículo muy interesante relacionado con los hijos y las redes sociales, pues en el mundo de hoy en día los peligros para los hijos están en todos lados y al alcance de la mano. El artículo plantea el problema y grave error de los padres de no supervisar a los hijos sobre el uso que éstos hacen del Internet; acá les copio un extracto de dicho artículo: <blockquote>Recientemente una madre me escribió pidiéndome que le respondiera "urgentemente". preguntándome cómo podía quitar una foto que había de su hija de 15 años en la red social Tuenti (en la que aparecía en ropa interior) y cómo además podía retirarla de todas las computadoras en las que se hubieran descargado. Comentaba además esta señora que por esta situación su hija estaba muy abatida. Cualquier lector podrá imaginarse que tipo de comentarios hacían sobre la "niña". Al parecer, aunque hay una especie de epidemia de exhibicionismo juvenil generalizado respecto a las fotos, muchos de ellos son capaces de diferenciar que es algo aceptable de lo que se pasa de la raya. O como me lo explicó una adolescente: "cuando un escote, es muy escotado". A la lectora que he mencionado le respondí diciéndole que para poder ayudarla necesitaba saber algunas cosas porque en función de cómo hubieran sucedido los hechos las posibles soluciones, incluso jurídicas, eran unas u otras. Le pregunté: ¿Quien publicó, es decir, subió la foto a Tuenti, su propia hija o una tercera persona?. Quien la subió es quien la puede bajar con mayor facilidad aunque los demás tengamos derecho a pedirle a cualquier empresa que esté detrás de una Red Social que elimine una imagen nuestra ya que no hemos autorizado, dado nuestra consentimiento por escrito, a que este ahí. Otra duda que le plantee a la señora era que, en el caso de que una tercera persona hubiera subido la foto de su hija en ropa interior, ¿De dónde había sacado la foto? ¿La había hecho sin consentimiento de la afectada en el vestuario del gimnasio de su instituto?, o ¿Era la propia menor quien voluntariamente se la había pasado? Y otros asuntos a considerar que le expuse fue: suponiendo que no se trate de una foto robada, ¿Porqué su hija se hace fotos en ropa interior?, ¿Dónde estaba hecha esa foto? Por último le dije que, efectivamente respecto a Tuenti o respecto a que una tercera persona le hubiera hecho fotos sin consentimiento se podía actuar, ahora bien, no había forma de hacer nada si esa foto estaba ya en el ordenador de otros. Lo que se publica en Internet, ya no tiene vuelta atrás. Entra en la Red pero ya jamás sale. Esta madre inicialmente tan preocupada no me respondió. Y a mí no me extrañó que lo hiciera. Me ha sucedido lo mismo en otras ocasiones similares. Seguramente con mis cuestiones le hice reflexionar sobre la raíz del problema. Es decir, que la falta de comunicación, el que probablemente haya dejado a su hija sola con el ordenador conectado a Internet en su dormitorio, el no estar al corriente de lo que hacía, le había llevado a una situación que preferiría haber evitado. En definitiva, ahora esta madre lamentablemente estaba pagando las consecuencias de no haber estado atenta a la formación digital de su hija. Y la menor estaba soportando las críticas desagradables de sus amigos y vecinos como consecuencia de una acción llevaba a cabo sin más pensar. Sin embargo, supongo que una y otra habrán aprendido en el camino. De los errores todos podemos aprender mucho. Son incontables los menores que viven una situación como la descrita. Y cuando se vienen a enterar los padres ya es muy tarde. A veces excesivamente tarde. Se comenta en la Red que los autores del crimen de Ripollet, en sus perfiles en Fotolog, ya daban pistas sobre su posible mala cabeza. Sobre la tendencia estética y mental que les llevo a degollar a su compañera. En otros casos sucede lo mismo. Los jóvenes que se han suicidado o que han perpetrado todo tipo de tropelías, con frecuencia lo habían anunciado en Internet. Antes en foros y blogs, ahora cada vez más en las Redes Sociales. Lo triste es que son situaciones que se podrían haber evitado en la mayoría de los casos si los padres hubieran estado más atentos. Si no se hubieran querido poner, como hacen algunos, una venda en los ojos. Esta última opción se da sobretodo en los casos de niñas anoréxicas cuyas madres parece que son casi siempre las últimas en darse cuenta. Estas señoras argumentan que las amistades de sus hijas del colegio o del barrio son ¿normales? y no consideran las amistades en Internet que tienen las menores y la influencia nefasta que ejercen en las mismas. Los niños no se pueden autoeducar en el buen uso de Internet ni de nada. Deben ser guiados para que vayan diferenciando que es positivo para ellos de lo que no lo es. Necesitan estar preparados ante aquellas situaciones complicadas para tomar buenas decisiones, salir airosos y evitar problemas. Igual que se les enseña a mirar en ambas direcciones antes de cruzar la calle. Del mismo modo que se les insta a que no hablen con desconocidos, ni que acepten regalos "caramelitos" de ellos. Tal y como, con más o menos intensidad, se les supervisa sus amistades. ¿Porque si todo eso y mucho más se entiende cómo normal, cómo parte del proceso educativo fuera de la Red, no se dedica algo de tiempo a la educación digital? Hay quien alega que si algunos padres actúan así es por ignorancia sobre las tecnologías de la información y de la comunicación, por falta de conocimientos. Francamente, yo no lo creo. He tenido ocasión de poder ayudar a señoras de la limpieza que, con mucho interés, se anotaban las soluciones que les he iba dando para que sus hijas pudieran usar el ordenador pero no acceder a Internet hasta la hora en que la madre hubiera regresado de su trabajo a casa. Por contra he conocido hijos de informáticos, excelentes profesionales, que han acabado en juicios por ciberacoso o bien que han publicado comentarios y fotos en Redes Sociales de las que sus padres se hubieran avergonzado incluso si fueran de otros niños que no fueran los suyos. El comportamiento de los hijos no tiene que ver con la formación académica ni tecnológica de los padres. Tiene mucho más relacionado con el nivel de preocupación y dedicación de los padres respecto al uso que hacen los menores de Internet. Y respecto a la formación de todo tipo que se les proporciona. Si como referente único los niños tienen a algunos programas de televisión no es de extrañar que luego vean normal publicar fotos suyas con una ética y estética rayana en la prostitución. Fuente: internautas.org</blockquote>