Las raíces de la tergiversación en las recientes traducciones biblicas (III)

II) El Textos Sinaítico y el Vaticano son textos tardíos

Además de corruptos, tanto el Sinaítico como el Vaticano son manuscritos que, en comparación con el TR, no sólo no resultan antiguos sino modernos. Pertenecientes ambos al s. IV, resultan posteriores ya a diversas traducciones de la Biblia anteriores, a veces, incluso en dos siglos que partieron -lógicamente- no del Sinaítico y del Vaticano sino de textos del Nuevo Testamento griego más antiguos y a los que luego nos referiremos.

III) El Texto Sinaítico y el Vaticano son textos minoritarios

Al hecho de ser textos corruptos y tardíos, el Sinaítico y el Vaticano añaden otra circunstancia negativa no menos importante. Nos referimos al hecho de que el Sinaítico y el Vaticano encuentran un apoyo mínimo dentro del conjunto de manuscritos del Nuevo Testamento griego que han llegado hasta nosotros. De hecho, sólo menos de un cinco por ciento de los 5309 manuscritos que contienen, en todo o en parte, el texto griego del Nuevo Testamento coinciden, siquiera parcialmente, con el texto del Sinaítico o del Vaticano. Para colmo, como ya indicarnos, ni siquiera estos dos manuscritos son totalmente coincidentes entre si, ya que el número de discrepancias existentes entre el Sinaítico y el Vaticano resulta espectacular.

En resumen, los textos representados por el Sinaítico y el Vaticano son:

3. Tardíos y posteriores a buen número de las primeras traducciones del Nuevo Testamento a lenguas populares.

4. Poco fiables por su carácter corrupto y alterado.

5. No coincidentes con la aplastante mayoría de los manuscritos que, en todo o en parte, recogen el texto del Nuevo Testamento griego.

6. Discrepantes incluso entre sí en un número considerable de casos y

7. Muy influidos por las herejías de autores como Marción u Orígenes.