Violación a los Derechos Humanos de los evangélicos en la historia documental de México

La nueva edición de la monumental Historia documental de México contiene agradables sorpresas. La obra que citamos es la referente a su cuarta edición (corregida y aumentada), publicada en el 2013. Está conformada por tres tomos, el primero de 788 páginas, el segundo de 808 y el tercero de 632, que hacen un total de 2,228 páginas.

La historia documental de México ha sido publicada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional de México. Colaboraron para seleccionar los documentos que contiene investigadores del prestigiado Instituto y de otros centros académicos. La obra fue reelaborada, conservando el trabajo de los historiadores que la prohijaron en su primera edición (1964), y complementada con las adiciones realizadas por nuevas generaciones de historiadores e historiadoras.
El prólogo a la cuarta edición es de Miguel León Portilla, gran historiador del México prehispánico, investigador emérito de la UNAM e integrante del Colegio Nacional. En su escrito don Miguel deja constancia de su agradecimiento a la directora del Instituto de Investigaciones Históricas, Alicia Mayer, “por el apoyo que ha dado […] a la reedición y enriquecimiento de esta obra”. La doctora Mayer ya no es directora del IIH de la UNAM, actualmente dirige el Centro de Estudios Mexicanos que auspicia la UNAM en la sede del Instituto Cervantes en Madrid. Entre las obras escritas por Alicia Mayer destaca “Lutero en el Paraíso. La Nueva España en el espejo del reformador alemán”, México, Fondo de Cultura Económica/Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2008 y reimpreso en el 2012.

En el tercer tomo de la Historia documental de México se localiza el apartado titulado “Iglesias y religiones”, integrado por la “Ley de asociaciones religiosas” (1992), “Carta abierta a Juan Pablo II por legionarios de Cristo” (1997), una denuncia de quienes padecieron abusos sexuales en su adolescencia por parte del fundador de los legionarios: Marcial Maciel Degollado; “Un rito marginal: la santa muerte”, e “Intolerancia religiosa en Chiapas” (2010).

La introducción al documento sobre la intolerancia religiosa en territorio chiapaneco es breve: “Chiapas es el estado mexicano con un menor porcentaje de católicos en su población. Grupos evangélicos han tenido grandes avances en esa región, lo mismo que –todavía con poca presencia– el islam. Sin embargo, la intolerancia [religiosa] sigue siendo una constante, que se complica con la pobreza de las comunidades y con intereses políticos” (tomo 3, p. 353).

El documento elegido para referir la intolerancia violenta padecida por los evangélicos en Chiapas es la recomendación dada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en el caso de Los Llanos, municipio de San Cristóbal de Las Casas, de fecha 30 de noviembre de 2010. Fue dirigida al entonces gobernador Juan Sabines Guerrero, Juan José Aquino Calvo (presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado de Chiapas), y a los miembros del ayuntamiento constitucional de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Debido a constantes ataques iniciados en abril de 2009 por parte de los tradicionalistas hacia los evangélicos y la posterior destrucción del templo de éstos por aquéllos, los agredidos se vieron forzados al exilio para salvaguardar sus vidas. Sus pertenencias y viviendas fueron arrasadas por los intolerantes, éstos incendiaron las humildes viviendas de la pequeña comunidad protestante del poblado. Los perseguidos se refugiaron en San Cristóbal de Las Casas, donde les dieron alojamiento correligionarios en la fe.

Pasaron semanas y meses, después de los cuales el gobierno de Sabines Guerrero alojó al grupo en una casa. Las condiciones del lugar eran denigrantes para la dignidad humana, así como la ayuda alimentaria que de forma inconstante se le hacía llegar a los desplazados. Un sector de la comunidad evangélica de San Cristóbal de Las Casas contribuyó a paliar las necesidades de las cuatro familias desplazadas.

El caso de Los Llanos llegó, por propia denuncia de los afectados, a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). El organismo, tras analizar las evidencias, concluyó que se trataba de intolerancia religiosa por parte de los tradicionalistas contra los evangélicos. Este no es el lugar para reproducir el documento de la CNDH, que consta de 15 páginas a renglón cerrado (disponible en http://www.cndh.org.mx/sites/all/fuentes/documentos/Recomendaciones/2010/REC_2010_071.pdf) pero sí es el espacio para recordar que dicha instancia del Estado mexicano emitió las siguientes recomendaciones al gobernador Juan Sabines Guerrero:

PRIMERA.
Se tomen las medidas necesarias, con objeto de garantizar el retorno de los desplazados al ejido Los Llanos, municipio de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, así como la pacífica convivencia, el respeto a su patrimonio y a profesar la religión que elijan, y se informe a esta Comisión Nacional sobre el resultado.

SEGUNDA.
Se brinde asistencia humanitaria a los agraviados que continúan alojados en las instalaciones del templo evangélico “Alas de Águila”, ubicado en San Cristóbal de las Casas, en esa entidad federativa, y se remitan a esta Comisión Nacional las constancias con que se acredite su cumplimiento.

TERCERA.
Se giren instrucciones, a quien corresponda, a efecto de que, en coordinación con la instancia municipal, se implementen las acciones tendentes a solucionar el conflicto religioso en el ejido Los Llanos, municipio de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, y se informe a esta Comisión Nacional sobre el resultado.

CUARTA.
Se instruya, a quien corresponda, a efecto de que se disponga lo necesario para llevar a cabo cursos de capacitación para los servidores públicos del gobierno de Chiapas, respecto de las funciones que tienen encomendadas en la legislación vigente, en materia de salvaguarda de los derechos a la libertad de creencia; y, realizado lo anterior, se dé cuenta a esta Comisión Nacional.

QUINTA.
Se instruya, a quien corresponda, para que, en términos de lo dispuesto en el artículo 28 de la Ley de Derechos y Cultura Indígenas del estado de Chiapas, se implemente un programa para dar a conocer las leyes vigentes, el funcionamiento del sistema judicial, así como las instancias que lo integran, y la armonización de estos con los usos y costumbres de las poblaciones indígenas y, realizado lo anterior, se informe a esta Comisión Nacional.

Del incumplimiento de las disposiciones de la CNDH daba cuenta que a dos años y medio de que el organismo emitió sus recomendaciones, los expulsados de Los Llanos continuaban refugiados en San Cristóbal de Las Casas, y que cuando creyendo que contaban con la protección del gobierno de Chiapas (el de Manuel Velasco Coello, sucesor de Juan Sabines) para retornar al ejido, ellos y sus acompañantes solidarios fueron dejados en el desamparo, resultando duramente golpeados, amarrados y amenazados de ser quemados por sus antiguos perseguidores.

Funcionarios que laboran en el gobierno de Velasco Coello en lugar de ofrecer garantías a quienes continuaban exiliados para que pudiesen regresar a Los Llanos, simplemente permanecieron inactivos y uno de ellos declaró al experimentado reportero de La Jornada, Elio Henríquez, que “se le avisó al pastor Esdras [Alonso], que no había condiciones para que se intentara el regreso de los evangélicos, pero no hizo caso”. ¿Y qué no era, y es, obligación de los funcionarios gubernamentales de Chiapas hacer que esas condiciones existan? ¿Cuanto más tendrían que esperar los expulsados para que existan condiciones que hagan posible su regreso? Los expulsados debieron continuar refugiados en condiciones sumamente lacerantes. Por ser indígenas, y además protestantes, el destino de ellos y ellas ha carecido de importancia para el gobierno de Chiapas.

Juan Sabines Guerrero evadió su responsabilidad, y el de Manuel Velasco ha dado largas en detrimento de los derechos de la minoría evangélica. Los evangélicos de Los Llanos tienen derechos reconocidos por los instrumentos legales nacionales e internacionales, derechos que han sido flagrantemente violentados. Tal condición debe cesar y nunca más suceder en el país.

La inacción de las autoridades abona el terreno para que los intolerantes sigan por el camino que niega a otros sus derechos. Por desgracia conflictos como el de Los Llanos acontecen en otras partes de la geografía chiapaneca. La Coordinación de Organizaciones Cristianas ha dado a conocer que son cerca de cincuenta los casos de conflictos religiosos, y en todos esos casos los agredidos son indígenas evangélicos. Menciono que en el ejido Puebla, municipio de Chenalhó, un grupo católico y algunos bautistas han denunciado hostigamiento en su contra por parte de la mayoría presbiteriana que tiene el control de la asamblea comunitaria (me ocupé del caso en http://www.protestantedigital.com/ES/Blogs/articulo/4111/Chenalho-evangelicos-de-perseguidos-a ).

La inclusión en la Historia documental de México del caso que da fe de la intolerancia religiosa contra los evangélicos en Chiapas reconoce una realidad presente en la vida nacional. Los indígenas protestantes son parte de la historia del país, han resistido la estigmatización, la violencia simbólica y la verbal, han dado la lid a favor de la tolerancia y los derechos humanos. Cuando en tantas instancias se les sigue disminuyendo y marginando, es de subrayar que se les ha reconocido en una obra fundamental para los estudiosos de la historia de México.

Fuente: http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/articulo/6431/Violacion-a-los-derechos-humanos-de-los