Autoridades del gobierno de Cuba demolieron templo evangélico

Alarmar, Cuba, (Cubanet / NoticiaCristiana.com) Alamar es un reparto costero de La Habana donde viven más de 100 mil personas. La Iglesia Pentecostal, organizada en casas culto por carecer de una iglesia propia, considera que en Alamar hay miles de hombres y mujeres que practican esta religión.

Hace algunos meses se propusieron construir un pequeño templo junto al viejo puente de la zona 5 de Alamar, donde vive precisamente una de las personas más queridas, el pastor Harold Ibáñez. Todos aportaron pequeñas cantidades de materiales como cemento, viejas ventanas en desuso, cerraduras para las puertas; todo lo que pudiera servir para levantar un sencillo templo donde los vecinos de esa zona, situada a la entrada de Alamar, pudieran orar una vez a la semana.

El día que colocaron la primera piedra, hace más de dos meses, constituyó motivo de alegría para todos. Decenas de hombres y mujeres, acompañados de sus pequeños hijos, contemplaron la escena muy emocionados. Alamar tendría su templo para orar a Dios, creador y dueño del universo y los destinos humanos.

Así, comenzaron a levantarse las paredes, a base de cemento y piedras, porque ladrillos no se consiguieron.

Cada metro de pared que se levantaba era una alegría más para los que orarían en el templo. Estaban seguros de poder lograrlo, aunque la construcción avanzaba no con la rapidez que se deseaba.

Las iglesias pentecostales son instituciones cristianas. Se caracterizan por la creencia en la experiencia de lo sagrado o de la perfección cristiana, y sólo tienen como fin orar, estudiar la Biblia y practicar fielmente sus enseñanzas. La Conferencia Mundial Pentecostal es la sociedad que ayuda a coordinar las actividades de las iglesias adscritas a este credo en todo el mundo.

Es por eso que vieron resignados, pero no derrotados, cuando autoridades del gobierno, específicamente agentes policiales y miembros del Poder Popular, demolieron en un santiamén las paredes del templo, argumentando que se trataba de una construcción ilegal.

No importaron las súplicas, las peticiones de niños y mujeres. La orden había venido de arriba, de acuerdo a un nuevo reglamento del gobierno aprobado a mediados de año, con el objetivo de restringir la libertad religiosa.