Madeleine Albright defiende el `factor fe´ para la paz mundial y denuncia el absolutismo religioso de Bush

2 de junio de 2006. Madeleine Albright, secretaria de Estado de EE.UU. entre 1997 y 2001, acaba de publicar un libro en el que recomienda la correcta utilización de las creencias religiosas en las decisiones polí­ticas, al mismo tiempo que critica el llamado absolutismo religioso de Bush, que ha hecho muy rí­gida a la polí­tica exterior de Estados Unidos.

Este nuevo libro da una visión positiva de la fe, abogando -eso sí­- por la correcta utilización de las creencias religiosas en las decisiones polí­ticas para favorecer la justicia y la paz en el mundo.

Miembro de la Administración Carter a finales de los años 70 y luego secretaria de Estado con Bill Clinton entre 1997 y 2001, Albright manifiesta su profunda inquietud por la forma en la que el actual presidente de Estados Unidos confunde sus creencias religiosas con sus decisiones polí­ticas.

Albright señala que la verdad absoluta de la que el presidente Bush se considera depositario es lo que resulta inquietante y no oculta la importancia que han desempeñado sus creencias religiosas en algunas de sus decisiones presidenciales.

BUSH Y DIOS
Por ejemplo, declaró que habí­a pedido a Dios para que le aconsejara sobre la invasión de Irak en 2003, que Albright considera entre los peores desastres de la polí­tica extranjera de la historia de Estados Unidos.

MISIÓN DE ESTADOS UNIDOS
Todas estas reflexiones llevan a Albright a preguntarse si Estados Unidos tiene una misión especial, asignada por Dios para aportar la libertad y la democracia en el mundo. También se interroga sobre la influencia de la derecha cristiana en la polí­tica extranjera de Estados Unidos y se pregunta cómo Estados Unidos deberí­a responder a los desafí­os islamistas.

VIEJA HISTORIA
La creencia en una superioridad moral norteamericana estuvo detrás de la anexión de Texas, según señaló el periodista J. O’Sullivan en 1845. Senadores como Albert Beveridge (1898), han dejado constancia asimismo de la creencia en que Dios ha asignado a Estados Unidos un papel relevante en la historia del mundo.

Lo que viene a decir es que la Administración Bush está haciendo un uso indebido de lo que debe ser la alianza entre religión y polí­tica y reivindica una nueva visión de la diplomacia que use en positivo la fuerza de las creencias religiosas para resolver los grandes problemas del mundo.

Fuente: ACPress.net