Sublime gracia – John Newton

Cuando John tenia 7 años, su madre murió y él se convirtió en un niño del camarote de un barco pesquero. Sus experiencias a través de los años en el mar fueron peligrosas y emocionantes, una vez fue embriagado y llevado como parte de tripulación a la fuerza de un Barco de Guerra. Allí fue cruelmente tratado siendo golpeado y abusado.

Luego de esta experiencia se enroló en un barco de esclavos. Durante todo este tiempo John vagó lejos del Dios de su madre y de la Biblia. Llegó a ser el capitán del barco, transformandose en uno de los más temibles y despreciables traficantes negreros.

Más tarde escribió “Con frecuencia vi la necesidad de ser un cristiano solo para escapar del infierno, pero amaba el pecado y no estaba dispuesto a abandonarlo”.

Cada año caía más bajo en las garras del pecado y pronto estaba en tal estado que la tripulación lo despreciaba, considerándolo solo un animal. En una ocasión, el borracho capitán cayo por la borda pero sus hombres no hicieron mucho esfuerzo para rescatarlo. Simplemente tiraron un arpón que se clavó en su cadera y tiraron de la cuerda. Fue levantado como si hubiera sido un pez grande. Debido a este suceso, John Newton cojeó por el resto de su vida, pero como él diría. ”Cada paso es un constante recuerdo de la Gracia de Dios sobre este desventurado pecador”.

Cuando hubo tocado fondo en las vilezas, sintió la miseria en su vida y se volvió a la fe que habia olvidado. Entregó su vida a Cristo, y fue su devoción de tal manera grande como grosera habia sido su caida. Dejó su deleznable ocupación como traficante de esclavos y se entregó al ministerio. Al tiempo llegó a ser un clerigo anglicano.

John Newton tambien escribio himnos y poemas. Sublime Gracia (Amazing Grace) es en realidad la historia y testimonio de la vida de John Newton. Fue en 1779, mientras trabajaba en otro himno con William Cowper, autor de “Esta es una fuente llena con Sangre” que él escribió esta gema de himnología usando como su título “Fe, revisión y expectación”.

Sublime gracia del Señor
Que a mi pecador salvó
fui ciego mas hoy miro yo
perdido y el me amó
En los peligros o aflicción
que yo he tenido aquí
su gracia siempre me libró
y me guiará feliz
Su gracia me enseñó a temer
mis dudas ahuyentó
oh cuan precioso fue
a mi ser al dar mi corazón
Y cuando en Sión por siglos mil
brillando este cual sol
yo cantaré por siempre allí
su amor que me salvó

Fuente: biografas.blogspot.com