Las raíces de la tergiversación en las recientes traducciones biblicas (IV)

1) El Textus Receptus es un texto mayoritario, más antiguo y más fiable:

Frente a las penosas características que padecen los manuscritos Sinaítico y Vaticano, el TR del Nuevo Testamento -en el que se basa la Versión Reina-Valera entre otras presenta unas notas de enorme interés.

A) El TR es un texto mayoritario. Algo más del noventa y cinco por ciento de los manuscritos del Nuevo Testamento que han llegado hasta nosotros coinciden con el TR.

B) El TR es un texto más antiguo. El TR no sólo es anterior al s. IV -I siglo en que se redactaron el Sinaítico y el Vaticano- sino que sirvió de base para las primeras traducciones del Nuevo Testamento a lenguas vulgares y fue el citado por los primeros autores cristianos, los denominados Padres de la Iglesia.

Los ejemplos que se pueden mencionar al respecto son innumerables y tenemos que limitarnos a unos pocos nada más [10]. Baste decir que la Peshitta [11] realizada en torno al 150 d. de C. – es decir, unos dos siglos antes del Sinaítico y del Vaticano -utilizó el TR [12]; que la Versión itálica (c. 157 d. de C.) [13] Se valió del TR; y que la iglesia gala del sur de Francia (c. 177) utilizó el TR.

Ya más adelante, en pleno siglo IV, el TR siguió siendo preferido a textos como el Sinaítico o el Vaticano que ya existían. Así la versión gótica (s. IV) se valió del TR; el Códice W de Mateo (s. IV-V) reprodujo el TR y el Códice A (s. V) sigue el TR.

No menos significativo es el caso de las citas del Nuevo Testamento contenidas en los escritos de los Padres de la Iglesia. Éstos -pese a citar de memoria no pocas veces- siguen de manera aplastante el TR. Por ejemplo, el texto de 1 Timoteo 3, 16 donde se afirma que “Dios fue manifestado en la carne” es citado de la misma manera por Ignacio, Bernabé e Hipólito (s. II) [14], Diodoro de Tarso (m. 370), Gregorio de Nisa (m. 394), Juan Crisóstomo (m. 407), Atanasio y Eutalio (s. V), y un largo etcétera, Ni uno sólo de los Padres de la Iglesia se opone al texto como aparece en el TR. De hecho, de 254 manuscritos griegos conteniendo las Epístolas de Pablo, 252 presentan el término “Dios” como en el TR; dos leen “hos” (el cual) y ni uno contiene “Cristo” como la Versión Popular. [15]

C) El TR es un texto más fiable. De todo lo anterior se desprende, de manera lógica, que el TR es un texto mucho más fiable que el elaborado por Westcott y Hort a partir del Sinaítico y del Vaticano. Con el TR coincidieron las citas del Nuevo Testamento contenidas en los Padres de la Iglesia y en los leccionarios [16] pero además también sirvió de base ya desde el s. II para las traducciones del Nuevo Testamento a lenguas vulgares. No sólo eso. El TR fue asimismo la base para la inmensa labor en favor de la difusión y lectura de la Biblia que se inició a principios del s. XVI. Fue el texto utilizado por la Biblia Políglota Complutense publicada en Alcalá de Henares, España en 1522 y, posteriormente, por las traducciones bíblicas de Lutero al alemán (1522), de William Tyndale al inglés (1525), de Oliveton al francés (1535), de Coverdale al inglés (1535), de Matthews al inglés (1537), de Taverners (1539), de Ginebra (1557-60), de Reina al castellano (1569), al checo (1602), de Diodati al italiano (1607) y del Rey Jaime al inglés (1611).

El TR constituyó la base asimismo para las ediciones del Nuevo Testamento griego realizadas por Erasmo (1516), Stephanus (1546-51), Beza (1598) y Elzevir (1624). Que así fuera tiene una lógica indiscutible. Los eruditos, los reformadores, los teólogos – que no pocas veces tuvieron que arriesgar su vida y sus bienes – optaron siempre por el texto mayoritario, el TR, como base para su estudio, su enseñanza y sus traducciones del Nuevo Testamento. A fin de cuentas, ése era el texto que contaba con el apoyo prácticamente unánime de la cristiandad, al menos, desde el siglo II.

Naturalmente, al examinar – siquiera sucintamente – estos datos surge una serie de preguntas obligadas. ¿Por qué Westcott y Hort prefirieron el Sinaítico y el Vaticano como base de su texto del Nuevo Testamento griego en lugar del TR? ¿Qué les llevó a tomar una decisión así que contradecía la lógica, el conocimiento y la historia del cristianismo a lo largo de casi dos milenios? ¿Se trató de un simple error? ¿De mera ignorancia combinada con buena fe? Como tendremos ocasión de ver en el próximo capitulo, la elección de Westcott y Hort fue consciente pero no se basó en la ignorancia, sino en motivaciones mucho más turbias y peligrosas.

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10 Actualmente, estamos preparando una obra más extensa que la presente en la que se ampliará considerablemente el conjunto de datos aquí señalado, los ejemplos históricos y escritúrales y las referencias a la critica textual. 11Recibe el nombre de Peshita la traducción de la Biblia al siríaco, uno de le dialectos del arameo. Esta versión sigue siendo utilizada en la actualidad entre algunas comunidades de Asia Menor.

12 En este mismo sentido, véase W. N. Pickering, “John Wiliam Burgon and the New Testament” en TOF, pp. 247 ss.

13 Recibe esta denominación la que puede considerarse casi con toda seguridad como primera traducción de la Biblia al latín.

14 Para biografías breves de éste y de otros Padres de la Iglesia puede consultarse C. Vidal Manzanares, Diccionario de Patrística, Estella, 1996 (2ª de).

15 P. Mauro, Oc, p. 98.

16 Reciben el nombre de leccionarios las colecciones de textos que se utilizaban para realizar lecturas de la Escritura y predicaciones en las diferentes iglesias.