Los abusos contra el Cuerpo de Cristo (La sombra de la inquisición)

Leo nuevamente en ACPress.net dos noticias relacionadas con el abuso y persecución de católicos en contra de evangélicos en nuestro vecino país Mexico, como era de esperar, de nuevo, a pesar de las denuncias presentadas, no se ve voluntad en las autoridades mexicanas para hacerle justicia “a sus ciudadanos mexicanos”.

Sin embargo, es admirable que a pesar de la persecución el Evangelio de Jesucristo sigue creciendo en México. La historia se repite como al principio, que a pesar de la presecución romana en contra de la Iglesia, esta creció inconteniblemente. Hoy día, a pesar de las múltiples persecuciones en contra de la Iglesia, alrededor del mundo, ésta sigue creciendo poderosamente sin detenerse.
Este es el texto de la primera noticia:

Los indígenas evangélicos de Cristóbal de las Casas tienen que pagar 30 mil pesos para poder construir su templo. Esa fue la única forma de dejar resuelto el conflicto después que los tradicionalistas dejaran sin agua potable a 40 familias evangélicas en represalia por haber iniciado la construcción de un templo.

Indígenas católicos de la comunidad Satzú, municipio de San Juan Chamula, suspendieron el pasado lunes 18 de agosto el servicio de agua potable a 40 familias evangélicas como represalia porque éstas construían un templo, informó Sebastián Patishtán Méndez, representante de la asociación civil Palabras Esperanza Miel.

Luego de cerrar las válvulas de la conducción de agua que surtía a los hogares protestantes, los católicos exigieron 300 mil pesos para dejar que siguiese la construcción del templo, argumentando que ese era el precio justo ya que desde hace siete años la asamblea local había acordado no permitir la construcción de ningún templo protestante.

Los evangélicos interpusieron una demanda penal y advirtieron que continuarían con la edificación del templo, en tanto que los católicos retuvieron a dos funcionarios del gobierno del Estado que habían llegado a Satzú para mediar en un diálogo en busca de solucionar el conflicto.

Ambos grupos enfrentados se reunieron finalmente en la cabecera municipal de Chamula el pasado miércoles. Los funcionarios fueron liberados y se volvió a conectar el suministro de agua a las familias evangélicas tras acordar por escrito el pago de 30 mil pesos por parte de los evangélicos. Sólo así los católicos tradicionalistas de San Juan Chamula “autorizaron” que los indígenas evangélicos del paraje Satzú construyesen su templo.

Eso sí, con la condición de no realizar cultos en los domicilios, y prohibiendo que vaya alguien desde otra comunidad de Chiapas para asistir a los cultos religiosos.

En la firma del acuerdo participaron integrantes del ayuntamiento de Chamula y funcionarios de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos del gobierno del estado, así como representantes de los católicos tradicionalistas y de los evangélicos.

Es decir, que para ejercer un derecho que les corresponde como parte de la libertad religiosa y de cultos, los indígenas evangélicos han tenido no sólo que sufrir represalias y recurrir a las autoridades, sino que finalmente han tenido que pagar para poder vivir en libertad ¡y con condiciones! Todo un pequeño ejemplo de la grave situación actual de la libertad religiosa en Chiapas.

Esta es la segunda noticia:

Las tres familias evangélicas de Chiepetlán, Tlapa, que fueron expulsadas de la localidad por un conflicto religioso con los indígenas católicos, aceptaron como última salida la propuesta de las autoridades de establecerse en la cabecera de Tlapa.

A cambio les cederán una parcela, como parte de un programa de atención del gobierno a grupos desplazados de su tierra de origen. Una actuación que sin duda agradecerán, pero que no quita que se han convertido en exiliados y desheredados a la fuerza por causa de su fe evangélica.

La Comisión Para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Conadepi) será la instancia que aporte 75 mil pesos por familia para que estas tres familias puedan adquirir un terreno en Tlapa, quienes salieron de Chiepetlán porque en 2007.

Como en otras ocasiones, la historia se repite: en asamblea general los vecinos de Chiepetlán decidieron expulsarlos porque no participaban en las fiestas religiosas católicas del pueblo, ni en otras actividades comunitarias -como las fiestas con alto consumo de alcohol- por causa de su conciencia religiosa.

Felipe Embriz Bernal, director de la oficina de la Conadepi en Tlapa, informó que los indígenas expulsados aceptaron la ayuda que se les ofrecía, tras haberse reunido hace unos días en la ciudad de Tlapa con los representantes de laSubsecretaría de Asuntos Religiosos, la Conadepi, Gobernación Estatal y el Ayuntamiento.

PENDIENTE EL CASO DE TENANGO
El número de indígenas que profesan la fe evangélica protestante va en aumento y sólo en Tlapa hay ya alrededor de tres mil quinientos.

El abandonar la fe católica ha ocasionado múltiples conflictos en el seno de las localidades. Otro de ellos es el caso de Tenango Tepexi, pueblo en el que otras tres familias ya fueron advertidas de que serán expulsadas.

El 24 de febrero pasado, la asamblea comunal de Tenango “integrada por católicos” rechazó el regreso de las tres familias que fueron desplazadas seis días antes por su negativa a cooperar en tareas comunitarias; de hecho habían advertido que extenderían esa misma postura a las comunidades de Zacapexco y Acatenco donde también hay familias de otros credos religiosos en la misma situación.